Una periodista por amor al servicio

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CRONICA N° 10

UNA PERIODISTA POR AMOR AL SERVICIO

“El trabajo de periodismo en las calles, no solo es escuchar por escuchar, sino también concluir el trabajo, de llegar a la solución, pues así te das cuenta que has aportado en algo y te sientes completa”, Roxana Aquino García, periodista de Radio Victoria, sirviendo a la profesión por casi 15 años.

Las dos escuelas de profesión que dejó a medias hace 15 años, no fueron impedimento para apoyar a la sociedad de alguna manera y ser un medio de ayuda. Roxana Aquino, actualmente labora en Radio Victoria, un medio de comunicación tradicional y muy escuchada por aquellas personas que salen muy temprano a trabajar, muchos conocen a este medio como del pueblo que escucha todos sus problemas a comparación de otros de la capital. Es esta característica que rescata Roxana y que se debería aplicar para uno sentirse completo.

Antes de pertenecer a Radio Vitoria, Roxana estaba trabajando en un medio deportivo, lo cual era muy difícil encajar, pues “que sabe una mujer de deportes”, eran las típicas frases que escuchaba y a pesar de eso, continuaba con sus reportes, puesto que el periodismo en esta sección no se basa en las criticas destructivas, sino en lo que informas en vivo sobre todo en este aspecto, pues no solo es hablar y hablar, sino también saber que estás diciendo.

No obstante al parecer este no era su fuerte, pues por azares de la vida, paso de un medio totalmente diferente a lo que hace ahora, que es la radio. Es aquí donde inició como una de las fundadoras, trabajó por un tiempo, salió pero regreso a casa a pesar del trato que recibía.

“Lo que me apasiona es buscar la noticia, es escuchar a las personas, escuchar a los protagonistas de la historia, darles la oportunidad de que ellos nos expresen su problemas, más que todo de las personas más humildes que a veces no son muy escuchados” comenta Roxanita o Chanita para los amigos con mucho suspiro y alegría en sus ojos que se pueden ver detrás de los lentes.

La pandemia por la Covid-19, una enfermedad invisible con la que luchamos y dejó lamentablemente muchas muertes, tampoco es impedimento para que Chanita pueda continuar con su labor. Es así que en el año 2020 en los primeros meses, recuerda a una mujer llorando alado de su madre, afueras del hospital Honorio Delgado Espinoza-Hospital COVID19, donde esperaban días por una cama UCI (Unidad de Cuidados Intensivos), pues todas las demás clínicas donde podían atenderla le cerraron sus puertas.

Este caso no se podía dejar así, pues no era la única que esperaba por una cama o un balón de oxígeno medicinal para aferrarse a la vida.

Es así que ella y algunos colegas más presionaron y presionaron a las autoridades correspondientes, como el director del nosocomio o al mismo Gerente Regional de Salud a que se pudiera hacer algo por estas personas, día tras día iban a ver su caso para saber en que quedó, hasta que una mañana, la señora la llamó y le dijo; «Gracias a ustedes, hoy mi madre ya está dentro en piso, ya la están atendiendo, muchas, muchas gracias». Estas palabras recordó Chanita con mucho anhelo, pues fue una satisfacción que no puede como explicar, pero que se siente tan bien que por eso ama el periodismo. «El trabajo de periodismo en las calles, no solo es escuchar por escuchar, sino también concluir el trabajo, de llegar a la solución, pues así te das cuenta que has aportado en algo y te sientes completa»

Todo iba bien, hasta que en Julio 13 de 2020, en coordinación con el Colegio de Periodistas, tomaron pruebas rápidas a los colegas como parte de la inmunización al personal de primera línea, donde Chanita fue diagnosticada positivo. La frustración de no poder seguir ayudando, la culpabilidad de que pudo contagiar a sus padres, hermanos o sobrinos, todo eso le vino encima. La distancia de no poder verla y saber cómo era incierta, pero la situación se complicaba, con lo poco que sabíamos. Pasaban días, semanas y seguía igual, pero todo llega a su fin.

Chanita otra vez volvió a las calles, a pesar de la experiencia vivida y con las secuelas vivas en su cuerpo, nada la detiene «cuando amas tu profesión te das integro al 100%, porque muchos necesitan de ti», resalta respirando muy a fondo. Unos comentan que son los chismosos de Arequipa y que es un trabajo fácil desprestigiándolo por completo, mientras que otros se muestran conscientes de la labor importante que realizan, sobre todo en una sociedad donde el machismo todavía es visible, pues lo que Roxana hace todos los días, es levantarse aproximadamente a las 3.30 o 4 de la mañana a más tardar, siempre tiende su cama, escucha la radio, mira las redes sociales para ver los temas del día, se prepara sus comisiones guía y a las 6.30 ya está saliendo al campo, muchas veces sin desayunar (esto molesta y preocupa mucho a sus padres), empieza tomando su combi para la comisión pactada (pero si hay algo de improvisto, baja y corre al lugar de los hechos), si hay una conferencia de prensa con una autoridad súper importante, vale la pena ir.

Estas actividades acaban a las 2pm promediando, sin embargo, el periodismo «no tiene horario de ingreso y salida», por lo que si pasa algo en la tarde o en la noche, nuevamente salir y cubrir, a pesar de estar cansado o sin almorzar. El día por decirlo así, para Chanita termina cuando cierra los ojos a las 12pm pensando en lo que toca mañana.

Por: Roger Quispe


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Arequipa
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